viernes, 23 de septiembre de 2005

Sueños tangerinos, vol. 1




Mis queridos niños, voy a relataros sucintamente lo acontecido durante mi viaje a la Mauritania Tingitania. Tras una noche de placeres sin límite a bordo de la caravana busera de Alsa, arrivé a la "sinpar" ciudad de Algeciras donde me esperaba -mas bien le tuve que esperar yo a él- mi Juanito. Descargamos y seleccionamos equipaje, "descansé" brevemente y nos pusimos en marcha hacia el puerto.



Había un barquito chiquitito... que no quería navegar

Pero quisieron los hados complicarnos el viaje... Bajo la denostada excusa de "er barco eztá ehcasharrao" que habilmente traducimos como "no hay gente suficiente, vamos a esperar hasta que el barco se llene", nos tuvieron esperando un hermoso par de horas. De manera que hasta las 2 de la tarde no zarpamos de Algeciras -la salida estaba prevista a las 12:00.

Un hermoso bajel llamado El Rif, nos llevó a lomos de las olas hasta el otro continente. En la foto podeis admirar mi enhiesta pose marinera...

El trayecto duró las dos horas previstas y gracias a las inconfundibles dotes marineras de mi Juanito (aka Segador de Ideas, aka Juan el Menor) accedimos a la terraza superior del barco, desde donde disfrutamos de la amplia vista del Estrecho y mi frente tomó un exquisito color cangrejo asado, al quedarme dormido durante buena parte del trayecto bajo el sol intercontinental.

Llegamos a las 4 que en realidad era la 1 (hora bereber) Pero gracias a las inigualables pericias marinerísticas de Juanito que decidió que había que esperar hasta que estuviera preparado nosequé para salir, estuvimos esperando en el barco media hora mas... Finalmente decidimos ver que pasaba y casi nos venimos de vuelta a Algeciras en el mismo barco, hacía rato que los pasajeros habían desembarcado. De hecho en el puerto ya no estaba el taxi preparado por la agencia.

Tras eludir el acoso de un miliar de taxistas desaforados en busca de su cliente, de los que muchos salían huyendo en cuanto decíamos que nuestro touroperador era Flandria -así de buena reputación se había ganado, otro taxi se aventuró para llevarnos bajo el eslogan "paga el hotel". Lo tomamos y pa'lla que nos fuimos. Realmente el taxi lo pagó el hotel -menos mal- y tras una brevisima acogida por el agente deFlandria que se quedó el pobre compungido cuando supo que pasabamos totalmente de inscribirnos a ninguna de sus excursiones opcionales -ellos sacan su beneficio de allí...

Subimos a la habitación, duchita, cambio de ropa y a la calle a comer pescadito -la verdadera especialidad tangerina, y es que hay cosas que no cambian a ambos lados del Estrecho. Tras ponernos como el quico, andurreamos un buen rato por la ciudad. Volvimos a echarnos la siesta y regresamos a las calles a ver una luna sanguinolenta alzarse sobre la bahía de Tanger, devorando pastelitos ultradulces, que a Juanito, cómo no, le sentaron mal... (menos mal que no eran pastelitos alicantinos, que si no les hubiera echado la culpa por eso)

Y hasta aquí el primer dia de periplo. Mas adelante, nuevas entregas...

3 comentarios:

Lord Edgar R. Crossbower dijo...

Oh, cuán enorme odisea atravesando el estrecho... Menos mal que no tuve la "dicha" de compartir las habilidades marineras del zahorí caborrín.
Por cierto, tengo al Tomás cabreado porque no consigue entrar para escribir en éste nuestro blog motedemil. Creo que no recibió el mail con la invitación a formar parte...
Intentad solucionarlo en cuanto podáis.

El Nigromante dijo...

A parte de que ya está solucionado y espero en breve que la Tomassina nos cuelgue su articulito... Recibió con creces el mail de invitación, y además, para entrar a postear no necesita clicar en el enlace de tal e-mail, sino meter usuario y contraseña, que es lo que estaba haciendo con su particular estilo... Si es que a él no le puede salir nada bien, y menos al principio...

El Nigromante dijo...

Así me gusta que me insulteis, pero que no os resulte indiferente